Mi primer “click”, cómo dejé de tomar bebidas carbonatadas (sodas, aguas gaseosas)

En ocasiones hay cualidades, hábitos (malos o buenos) o factores de tu persona con los que te sientes insatisfecho o incluso decepcionado de ti mismo por tenerlos y por más que luchas para quitarlos de tu vida siguen ahí, pasas por altibajos de motivación al decir un día ¡lo voy a lograr! Y al siguiente ¡no puedo, simplemente es imposible!

¿Qué son los clicks?

En ocasiones hay cualidades, hábitos (malos o buenos) o factores de tu persona con los que te sientes insatisfecho o incluso decepcionado de ti mismo por tenerlos y por más que luchas para quitarlos de tu vida siguen ahí, pasas por altibajos de motivación al decir un día ¡lo voy a lograr! Y al siguiente ¡no puedo, simplemente es imposible!

Cuando todo el coraje contra eso que te está afectando se junta y  en un instante espontáneo donde logras comenzar y ya no paras, ¡click! Algo sucedió en ti, ya no lo tienes o lo haces, ese pequeño cambio es un ¡click!

Mi historia.

Desde que era pequeña mi bebida por excelencia eran las carbonatadas, consumía en el desayuno, almuerzo, cena y si había refacción también las incluía. No es de extrañarse que con el tiempo llegué a un punto, el cual desconozco cuando surgió, en donde me podía auto-considerar adicta.

Cuando uno entra a la etapa de adolescencia es normal que se comiencen a ver “defectos” que antes no se notaban, por ejemplo, comencé a observar mis dientes amarillentos, cuello ennegrecido, cansancio, dolores de piernas, aunque no lo consideré me imagino que mis niveles de azúcar eran altos, caries y todo esto sin saber cómo estaba (o aún está) mi interior.

Puedo recordar que habían ocasiones en los que compraba hasta 2 botellas de 2.5 litros en un día, y con esto podemos ver que no solo era cuestión de salud también lo era económico, aunque estaba pequeña ya consideraba seriamente mi economía, pero mi adicción era tanta que no caía en cuenta que esto era una debilidad en mi “sistema de ahorro”.

Mi click

Por ahí a finales de 2012, un año antes de entrar a la Universidad, fue cuando intenté tomar “cartas en el asunto” con respecto a mi adicción con las aguas gaseosas aún recuerdo que mi primer logro fue no beber en una semana, pero de un momento a otro me enoje conmigo misma y cuando sentí ya estaba bebiendo de nuevo, ¡terrible equivocación! Me sentí tan inútil, derrotada, decepcionada de mi misma y más sentimientos similares.

A comienzos de 2013 acordamos con mis hermanas que comenzaríamos con la meta de ya no tomar más aguas gaseosas, entonces comenzó  ¡la aventura! (más o menos entre el 15-19 de enero) pasó el primer día pero no era algo de sorprenderse pues casi todo lo que comenzábamos siempre el primer día era  “perfecto” ,fueron pasando los días y cuando sentimos ya habíamos cumplido un año y ahora son 3.

Preguntas frecuentes

¿Exactamente cuándo sucedió el click? Bueno, eso es algo difícil de explicar probablemente fue desde el primer día cuando logramos hacer ese “movimiento de interruptor”,  un cambio totalmente radical pero no igual al que siempre intentamos hacer, creo que todos deberíamos, al menos una vez en la vida, sentir ese “click” porque es algo complicado de explicar con palabras pero es un sentimiento de orgullo inexplicablemente maravilloso.

¿Cómo nos sentimos al ver agua gaseosa fría frente a nuestros ojos? Realmente los primeros días fueron difíciles, pero cada vez que miraba las botellas me acordaba de aquel sentimiento de gran decepción cuando recaí la primera vez y eso era más grande que mi deseo de volver a eso. Algo que marca lo complicado que fue es que aún en estos días suelo soñar que estoy bebiendo alguna agua gaseosa y despierto con ganas de llorar, he llegado al punto de que esa es una de mis peores pesadillas.

Puntos clave si quieres hacer lo mismo

  • Cuando ya había pasado unos meses desde el ¡click¡ me di cuenta que lo que a mí me gustaba de esa bebida era lo frío por lo que comencé a consumir aguas frescas, frescos o como le digan en tu país por ejemplo: agua de rosa de Jamaica, horchata, tamarindo entre otros. Entonces intenta buscar que es lo que te gusta de esa adicción y busca opciones más saludables.
  • ¡Intenta¡, ¡Intenta¡ y sigue ¡intentando¡ hasta lograr ese ¡click!
  • Recompensa tus logros, solo ponte a pensar todo lo que te estas ahorrando al ya no comprar eso que tanto consumías, por lo que invertir un poquito de ese ahorro en algún gustito (libros, celular, videojuego) no estará de más.

Lo que te impulsa a realizar grandes cosas es tu valentía – R. Mente Hacker

Rita Perez

1 comment

  • Hola Rita. Comprendo lo que dices, a mí me ha sucedido lo mismo con muchas cosas, en el caso de las bebidas con la cerveza. No llegué a un extremo de adicción, pero cada vez tomaba más seguido, gracias a Dios puede detenerme a tiempo.

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